Hoy, arrancamos el domingo con una interesantíssima entrevista a Luis Merlo. ¿Quieres saber lo que opina de la bajada de audiencia? Pues leed...

¿Qué depararán los próximos argumentos de la serie?

-A estas alturas, que la gente me haya dicho que El internado es un producto televisivo distinto ya es un logro enorme. Eso ya se ha conseguido. Ahora queda lo difícil, el largo recorrido de mantenernos. ¿Cómo? A partir de las emociones y el misterio, dos de los elementos fundamentales de la serie. Después de la muerte del alumno, los personajes se unirán más.

-Pero ahora hay mucha más competencia de series en la misma noche. El primer capítulo de esta segunda entrega no tuvo un fuerte arranque...
-Yo no formo parte de esa guerra entre cadenas, no dejo de ser más que un elemento pequeño. En teatro yo sé que una persona que decide ir a la función, compra una entrada y va a la taquilla. En televisión no sólo tienes que convencer al público de que vaya a verte a ti sino que renuncie al mismo tiempo a ver a otros. La audiencia es un misterio. Nosotros estamos haciendo nuestro trabajo con mucho cariño, con muchas ganas. Ya conocemos bien a nuestros personajes, lo suficiente para generar una respuesta.

-¿Cómo evolucionará su personaje, Héctor?
-Héctor es muy maduro, muy comprometido con su trabajo y con las relaciones. Evoluciona con la lógica de sus características, las de un hombre al que le gusta tener alguien a quien proteger y que cree que la enseñanza puede hacer un mundo mejor. Yo también creo en ello y eso me da mucha energía para trabajar. Él va a tener que enfrentarse ahora a una relación a dos bandas con María y su pareja, Elsa, que ahora está embarazada. Siempre he interpretado a personajes más inmaduros que yo, exceptuando papeles clásicos, por eso me da mucho gusto meterme en la piel del director del internado.

-¿Con qué personaje se encuentra más cómodo, Mauri ('Aqui no hay quien viva' ) o el de 'El internado'?
-Desde luego me siento más próximo a Héctor. No soy un personaje vanidoso. Estoy acostumbrado al teatro, a dejar el personaje en un escenario donde no se pueden repetir las actuaciones, y vivo claramente el presente. Esta es la manera que tengo de encontrar serenidad dentro de esta profesión, vivir aquí y ahora al máximo.

-Sigue combinando su actuación teatral en 'Gorda' con la serie, ¿es difícil hacerlo compatible?
-Me costaba más esfuerzo cuando me perseguía mi casero para que le pagara el alquiler. Te lo juro. Mi abuelo Ismael decía que éste es el único oficio del mundo en el que uno empezaba siendo soldado raso, llegaba a ser comandante, y volvía a convertirse en soldado raso cuando menos lo esperaba. Si estudias la carrera de Medicina, haces tus prácticas, te conviertes en médico y no tienes que volver a la facultad. Aquí sí, aquí te pones en el pupitre y la gente te examina continuamente. Y es ella la que decide si tu momento ha pasado o le sigues interesando. Por eso me da mucha tranquilidad saber que tengo una empresa teatral con mis hermanos.

-'El internado' lo ven muchos adolescentes. ¿Cómo ve la juventud de hoy?
-Ha ganado mucho en sinceridad, libertad, en espontaneidad, pero ha perdido oído. Y yo he escuchado mucho desde muy joven para llegar a exponer mi opinión.

-¿Y la ficción del momento qué le parece?
-Quizá lo que le puedo reprochar al mundo de la ficción televisiva es la cantidad de proyectos que se generan, tantos y tantos. La industria lo demanda, pero al espectador no le da tiempo a asimilarla ni ver tantas. Son demasiadas series y el público no puede atender a doce frentes a la semana. Por eso hay tantos fracasos, que se darían en menor grado que si se produjera de una forma más selectiva


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